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Mayo 27, 2008: Imagine una nube de gas de mil
millones de toneladas (un billón de toneladas en Estados Unidos)
lanzándose hacia afuera de la superficie solar y luego dando volteretas.
Eso es exactamente lo que ocurrió el 9 de abril de 2008, cuando una
eyección de masa coronal o "CME" (por su sigla en idioma inglés) hizo
piruetas sobre el limbo solar a la vista de una flota de naves
espaciales de varios países del mundo. Incluso los físicos solares
veteranos se sorprendieron.
Pero eso no es todo. Mientras una parte de la nube dio una voltereta
hacia adelante, otra parte dio una voltereta hacia atrás, al mismo
tiempo. Aunque suene muy extraño, esta podría ser la forma normal en la
cual se producen las explosiones solares, dicen los investigadores que
analizan los datos.
"Qué observación tan rara y emocionante", exclama Ed DeLuca, del
Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (Harvard-Smithsonian Center
for Astrophysics o CfA, por su sigla en idioma inglés), quien anunció
los descubrimientos en la reunión de la Unión Geofísica Estadounidense (American
Geophysical Union, en idioma inglés), en Fort Lauderdale, Florida, el 27
de mayo. "Nos está mostrando los secretos del funcionamiento de un
proceso llamado 'recombinación magnética', el cual es fundamental para
las llamaradas solares y para las CME".
Una imagen vale más que mil palabras. Haga clic en la imagen para ver
la escena en movimiento:
Arriba:
Una explosión solar dando vueltas en dos direcciones al mismo tiempo. La
voltereta exhibe particular vitalidad en una película de alto contraste
del XRT (Telescopio de Rayos X):
¡reprodúzcala!
Estos videos revelan mil millones de toneladas de gas caliente,
magnetizado, que gira a velocidades superiores a los 1.000 km/s. La
voltereta que se desplaza hacia adelante (a la izquierda, grabada por el
Telescopio de Rayos X ubicado a bordo de la nave espacial Hinode, de
Japón) gira en una dirección, mientras que la voltereta que se desplaza
hacia atrás (a la derecha, grabada por las cámaras UV ubicadas a bordo
de la nave espacial TRACE, de la NASA) gira en la dirección opuesta.
¿Cómo puede una explosión girar en dos direcciones al mismo tiempo?
DeLuca explica: "Pensamos que estamos viendo cómo se desenrolla un
'tubo de flujo' de magnetismo solar retorcido. Un extremo del tubo da
vueltas en el sentido de las agujas del reloj mientras que el otro lo
hace en el sentido contrario a las agujas del reloj". Este movimiento de
despliegue bombea energía hacia la explosión, calentando de este modo la
CME e impulsándola lejos del Sol.
Para entender mejor el proceso, busque en su escritorio una banda
elástica. Sostenga un lado de la banda entre los dedos índice y pulgar
de su mano derecha; sostenga el otro lado de la banda con su mano
izquierda. Extienda la banda elástica y comience a torcerla (enrolle la
banda elástica entre el dedo pulgar y el dedo índice). La banda se
aprieta y se anuda y se carga de energía latente. Continúe torciéndola,
si se atreve, hasta que —¡crac!— la banda se rompa, golpeando las puntas
de sus dedos y dejando una desagradable marca.
Usted acaba de simular una llamarada solar en su escritorio.
Los investigadores creen que los tubos de flujo magnético en el Sol
se comportan de manera muy similar a las bandas elásticas. Se tuercen y
anudan y se cargan de energía latente, hasta que —¡crac!— las líneas de
campo se rompen produciendo una explosión más poderosa que cien millones
de bombas de hidrógeno. ¿Recuerda cuando la banda elástica se
desenrollaba mientras se precipitaba hacia las puntas de sus dedos? Esa
es la voltereta que se desplaza hacia adelante y hacia atrás, aunque a
menor escala.
La CME, sin embargo, fue solamente el comienzo. "Los acontecimientos
realmente interesantes vinieron después", dice el físico solar Leon
Golub, del CfA. Horas después de la explosión inicial, el tubo de flujo
magnético roto comenzó a "curarse". Las bandas elásticas nunca hacen
este truco, pero los campos magnéticos sí lo hacen porque, básicamente,
la naturaleza aborrece los tubos de flujo rotos. Gracias a la alta
resolución del telescopio de rayos X de Hidone, dice Golub, "hemos sido
testigos de una fase de la reconexión magnética que nunca se había visto
con tanto detalle".
El proceso de "curación" comenzó con la formación de una
elevada punta de rayos X que sobresalía del lugar de la explosión. "Esto
es una lámina de corriente vista de canto", dice Golub. Es en las
láminas de corriente donde los campos magnéticos de polaridad opuesta se
encuentran y se vuelven a unir. La película de rayos X de la nave Hinode
muestra material que la CME dejó atrás y que fluye de regreso a la
región, desde arriba: La lámina de corriente parece guiar el flujo
mientras el área se recarga para posibles explosiones futuras.
Derecha: Una toma
de la lámina de corriente luego de la erupción. Crédito de la imagen:
Telescopio de Rayos X de la nave Hinode.
Naves espaciales han grabado miles de CMEs anteriormente, pero esta
CME está develando sus secretos más fácilmente que las otras. La co-investigadora
Kathy Reeves, del CfA, explica la causa:
"Tuvimos suerte. La llamarada solar estaba oculta justo detrás del
limbo del Sol; esto eliminó el destello cegador de manera tal que Hidone
pudo tomar fotografías largas de la CME menos brillante, ubicada
arriba".
¿Qué tan significativos son los datos? Los investigadores del CfA
están planeando llevar a cabo un taller dedicado completamente al
estudio de esta CME en particular. Junto con otros investigadores,
reunirán los datos de una flota de naves espaciales que incluye a Hinode,
TRACE, SOHO, STEREO y RHESSI para poder entender mejor las erupciones
solares.
Sin embargo, sus conclusiones irán mucho más allá del Sol. La
reconexión magnética es un proceso fundamental para muchos campos de la
astrofísica. "Se produce en los agujeros negros, en los pulsares, en los
núcleos activos de las galaxias, en las magnetosferas planetarias —donde
se le ocurra", dice DeLuca. "El Sol es un magnífico y enorme laboratorio
donde podemos verla cuando sucede".
Fuente Nasa.gob |