Tal vez
el silencio de años en materia de política innovadora
valió la pena y seguirá siendo mejor si tras el suspenso
surgen noticias como la instalación en Chile del mayor
centro de investigación científica de Europa
Recogiendo las propuestas y
estrategias delineadas en enero pasado por el Consejo de
Innovación para la Competitividad, el Comité de
Ministros para la Innovación elaboró el Plan de Acción
2008-2010 sobre innovación.
De esta forma, aseguró
este Comité hace unos días cuando dio a conocer este
plan, “el Gobierno sienta las bases para avanzar en un
cambio del modelo de desarrollo que permita agregar
valor a los recursos naturales que posee Chile,
introduciendo innovación para que las empresas y
sectores productivos sean más competitivos”. Firman este
Plan de Acción los ministros de Hacienda, de Relaciones
Exteriores, de Educación, Obras Públicas, Transportes y
Telecomunicaciones, Agricultura y el Ministro de
Economía, quien preside este comité.
Los siete ejes de la
Política de Innovación definidos en este plan son:
definir una nueva institucionalidad para la innovación a
través del proyecto de ley del Fondo de Innovación para
la Competitividad; focalizar el esfuerzo innovador en
cinco clusters: Minero, Acuícola, Turismo de Intereses
Especiales, Alimentos, y Servicios Globales; ampliar la
formación de capital humano para la innovación; aumentar
los centros de transferencia tecnológica de última
generación; regionalizar la innovación; fomentar la
divulgación de la ciencia y la tecnología, el
emprendimiento; e incrementar las capacidades de
Investigación y Desarrollo (I+D).
Entre las principales
iniciativas de este último eje salta a la vista la
ambiciosa meta al 2010 de crear 30 nuevos centros de
investigación científica y tecnológica de clase mundial,
cinco de los cuales serán internacionales. El documento
apuesta al establecimiento de proyectos destacados como
Fraunhofer y Syngenta.
La apuesta se cumplió en
parte esta semana luego del anuncio de que la Sociedad
Fraunhofer, el más grande e importante centro de
investigación científica y tecnológica de Europa se
instalará en Chile. Y digo en parte porque el aterrizaje
de este centro con base en Alemania y cuya única sede en
América Latina será en nuestro país, se producirá en
cuatro o cinco años más.
Años más, años menos, las
gestiones que se llevaban a cabo desde octubre pasado,
dieron frutos, gestiones que, hay que decirlo, venían
precedidas por los acercamientos en este sentido que el
ex ministro de Economía Alejandro Ferreiro realizó en su
comprometida gestión por insertar a Chile en la economía
del conocimiento.
Hoy mismo, el ministro de
Economía, Hugo Lavados, y su par de Agricultura, Marigen
Hornkohl, se encuentran en Berlín y lo más probable es
que ya hayan suscrito el memorando de entendimiento con
el presidente de la Sociedad Fraunhofer.
Hasta ahora, científicos
y periodistas criticábamos que la Estrategia Nacional de
Innovación desperdigaba buenas ideas, pero que éstas
quedaban sólo en el discurso. Bueno, este es el tipo de
acciones que estábamos esperando. Este centro de
investigación es el más grande que se instala en Chile y
se alinea con el plan de innovación del Ministerio de
Economía, cuyo objetivo final es que la investigación y
desarrollo se apliquen en soluciones concretas para las
empresas.
Se ha informado que 80
ingenieros, científicos y técnicos de primer nivel
estarán en el Fraunhofer dedicados exclusivamente a
innovar. Vendrán alemanes y algunos chilenos se irán a
formar a universidades alemanas. La Sociedad Fraunhofer
es la creadora del MP3 y de otros miles de invenciones
en tal profusión que, en promedio, registra dos patentes
diarias. Cuenta con 80 centros en Alemania, y oficinas
en Estados Unidos y en Asia.
Extraordinario. Tal vez
el silencio de años en materia de política innovativa
valió la pena y seguirá siendo mejor si tras el suspenso
surgen noticias como ésta. Este centro de investigación
de calidad mundial va a iniciar actividades a través de
convenios con universidades nacionales, lo que abulta la
ya buena noticia de que se instalará en Chile. Los
departamentos de investigación y desarrollo de las casa
de estudio deberían sentirse confortadas con estos
convenios, mientras que el gobierno chileno deberá sacar
lecciones de un modelo de presupuesto tripartito, como
es el que maneja Fraunhofer, sociedad en la que el
Estado alemán, las empresas en asociaciones con las
universidades y los beneficios de sus inventos, le
permiten seguir siendo el centro de investigación
científica más grande de Europa.